Visto que varias de esas cosas eran imposibles, me vi forzado a abandonar el proyecto.
Sin embargo, quiero compartirlo acá para que por lo menos tenga un lugar en internet.
Por cierto, no tiene nombre, asi que lo llamaré por "ESPer Chronicles" temporalmente.
Aclaro que la calidad esta fija debido a que solo la deje en un estado de boceto. Perdonen si de algún modo se quedaron con ganas de algo más, pero no es nada más que eso.
Capitulo 1:
“Palabras como gotas llegan desde lo más profundo de mi
negatividad. Miro alrededor si aún queda un sobreviviente. Entiende, Atxa. Lo
hice en defensa propia. Entiéndelo. Hermano”
Recibí este mensaje ayer por la noche, siendo de Gary no
creí que fuera de tanta importancia. Es algo que me arrepentiré de ahora en
adelante es el hecho que no podré pedirle perdón. Empiezo a llorar, se me nubla
la vista mientras arrugo la cara en busca de auto consolación. Son esos pocos
momentos en que tu psiquis vuelve a hacer la de un niño pequeño, lamentándote
de cosas que crees que llorando todo volverá a la normalidad. No entiendo nada,
es imposible.
Arrojé el móvil contra la pared, ¿Qué si se rompió? Eso ya
no importa. Mi hermano está desaparecido y lo único que dejó atrás es un
mensaje, dirigida a la persona con la que menos tiempo agradable ha tenido. Mi
garganta se hincha, grité hasta quedarme solo con aire residual. Obligo a mi
pecho a disminuir la velocidad. Mi hermano desapareció ¿Qué cómo pasó? No lo
sé, al parecer hubo una explosión en su escuela, yo no les creo, no sé a qué
viene esa desconfianza pero es un presentimiento. Nos llevamos cuatro años de
diferencia, pero eso era suficiente para saber que cuando algo malo pasaba él
estaba envuelto, no es que fuera malo, al contrario. Pero es como si la mala
suerte estuviera de su parte y no en contra.
Recojo el celular, mi vista comenzó a nublarse. No sabía qué
hacer en esos momentos, así que llamé a mi mejor amigo. Él siempre estaba junto
a mi hermano, ellos se llevaban muy bien, por eso creí que era mejor contárselo
a él antes de que se entere por terceros de algo tan personal y doloroso.
—Hola, ¿Qué pasa hermano?—Dero, que por cómo se escuchaba
recién se había levantado.
—Gary…—Responde susurrante mientras mi voz tiembla.
—¿Gary? ¿Qué pasa con él? Recuerdo que pasó por mi casa hace
una hora con una cara pálida.
—En su escuela, él…—No me salen las palabras, mi estado se
hace más obvio.
—Ok, Atxa, amigo. Me estas asustando.—Dijo con empatía y
nerviosismo.
—Él desapareció… Hubo una explosión…—Muerdo mis labios para
no llorar ante mi amigo, pero es inútil. Unos segundos después, sollozos se
dispararon de mi boca, fue como algo que quieres evitar pero a su igual te
sientes bien por dejarlo ir.
—Estas de broma, ¿no?—Su voz, más aguda de lo normal se
empieza a quebrar.
—Es lo que quisiera en estos momentos, pero es cierto, está
en las noticias y todo su curso voló en mil pedazos.
—NO PUEDE SER, ES MENTIRA.—Se empezaba a escuchar nervioso y
su voz a romperse.
—Dero, yo…—Sentí que lo poco que había logrado
tranquilizarme hacía unos veinte minutos volvía se destruía como un castillo de naipes en una tormenta. En ese
momento la llamada se corta por un rayo que con mis sentimientos parecían estar
en una perfecta sincronía, los vidrios de las ventanas de mi departamento se
rompieron, y como una ilusión los cristales parecieron caer lentamente, o eso
creí. —Tiene que ser una broma.—pensé—No estaba lloviendo hace cinco segundos.
¡Ni siquiera estaba nublado!
Por el suceso tan impactante, me desvanecí. No aguanté más.
Todo se volvió oscuro.
Me vi a mí mismo dentro de la antigua casa en la que
vivíamos los cuatro en armonía, mis padres estaban todavía juntos. Mamá hacia
la comida, papá leía el periódico en su viejo sillón. Yo, mientras, estaba con
Gary. Los dos nos veíamos muy jóvenes, era como volver todo atrás y lo que
había pasado hace poco era tan solo una horrible pesadilla híper realista. Me
sentí feliz por esos cortos segundos, pero, en ese momento, una bola de humo
negra con manchas luminosas empezó a rodear ese escenario familiar tan nostálgico.
Cuando ésta por fin se había disipado, la casa entera estaba en ruinas, papá y Gary no se encontraban por ningún lado,
estábamos solos yo y lo que parecía ser mi madre o lo que una vez fue, ya que
su higiene estaba muy mal cuidada, su
ropa rasgada, su cabello con bajo volumen a lo que también se sumaba una mirada
fría. Yo cubrí mi cara con ambas manos en busca de disimularme, fue en vano.
Ella me estaba viendo ya. Con unos ojos inyectados en sangre y un respirar
ahogado, me grito: —¿Tienes el descaro de volver?
—Mamá, yo… —Balbuceé sin articular.
—Me quitaste a lo único bueno que tenía. A lo único bueno
que me quedaba.
—No digas eso, ¡yo no hice nada!
—Devuélvemelo... ¡DEVUÉLVEMELO!
En ese momento, me desperté encima de la alfombra a oscuras,
envuelto en sudor frío y viscoso. Mi vida dio un giro extremo a partir de eso.
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